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Como ayudar a tu pareja a recuperar su libido o deseo sexual

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¿Qué es la libido?, ¿Por qué se pierde o disminuye?, ¿Qué tiene que ver con las disfunciones sexuales?, ¿Qué podemos hacer ante ello?, ¿Qué tiene que ver la endometriosis con la pérdida de la libido?

Éstas y otras preguntas, revisaremos en este resumen.

parejas

Una de las situaciones más temidas y presentes en la vida sexual de la pareja es la pérdida de la libido o deseo sexual, puesto que existen diferentes factores que la originan, ya sea una enfermedad física, una alteración psicológica o alguna situación extraordinaria, educacional o social. Por ello, es primordial poder determinar cuál o cuáles de estas causas originan la también llamada en sexología “apatía sexual” en la pareja.

Partiendo de que la sexualidad es el conjunto de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales del sexo y que la salud sexual es la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores que potencien la personalidad, la comunicación y el amor. (OMS, 1975)

pareja jovenFactores biológicos

Por factores etiológicos biológicos se conoce a los factores anatómicos y fisiológicos que provocan malestar o imposibilidad y que pueden alterar la función sexual, sin llegar a la satisfacción; por ejemplo: el embarazo y la vejez.

Mientras que los factores de tipo patológicos se refieren a diversas enfermedades y padecimientos, ya sean de origen genético, congénito, degenerativo o infecciones; por ejemplo, en la endometriosis, el caso de las mujeres donde existen padecimientos locales de los órganos sexuales pélvicos internos, que afectan la respuesta sexual de la mujer.

En tercer tipo se encuentran los factores atrogénicos o tratamientos médicos o terapéuticos, que ya sea de forma directa o por efecto colateral, donde se incluyen las causas quirúrgicas y farmacológicas; por ejemplo, una secuela post operatoria en pacientes sometidos a ostomias, y después de una mastectomía e histerectomía. Sumado a factores psicológicos como respuesta a la mutilación, daño de la imagen corporal y autoestima de la mujer, o una prostactectomía, vasectomía en el hombre, pueden causar este tipo de alteraciones en la libido.

El consumo de cierto tipo de medicamentos como tranquilizantes o barbitúricos también puede ser un factor que desencadene la pérdida de la libido o deseo sexual, y con frecuencia también originan alteraciones menstruales al suprimir la liberación de gonadotropinas hipofisiarias.

Los antihipertensivos no diuréticos, producen en la mujer hipolubricación (carente lubricación), los antiandrógenos y los acetatos de ciprosterona y medroxiprogesterona también reducen el deseo sexual. Los anticolinérgicos producen también hipolubricación por su efecto inhibidor de la acetilcolina de las fibras parasimpáticas posganglionares.

Factores psicolgiócos

Se consideran los mecanismos psicológicos que directa o indirectamente se convierten en causas de una disfunción sexual: el carácter, la personalidad, los mecanismos de defensa, la ansiedad, en las que las condiciones y situaciones frustrantes afecta la respuesta sexual.

Por ejemplo la ansiedad es una experiencia subjetiva que distintos individuos refieren en formas diferentes y que se presenta cuando el individuo está sometido a situaciones frustrantes, amenazantes o que impliquen conflicto o peligro, no solo físicos, sino a condiciones como prestigio, afecto etc. Así, la sexualidad puede ser amenazante y producir ansiedad cuando se prevé que su ejercicio representa un daño. Es importante aclarar que la ansiedad no se puede unificar ni generalizar, puesto que lo que para alguien puede ser motivo de ansiedad, puede no serlo para otra persona.

Las reacciones emocionales que acompañan la ansiedad son las de carácter negativo, como depresión, resentimiento o culpa. Pudiendo generar un circulo vicioso, donde las personas que no logran satisfacción sexual, y que además no reciben comprensión y consideración por parte de la pareja.

La culpa es uno de los elementos más comunes de la ansiedad en materia sexual, por la connotación pecaminosa, indebida y sucia de la sexualidad, incluso inapropiada.

Las reacciones evidentes por la ansiedad consisten en fenómenos fisiológicos o comportamientos claramente observables. Por ejemplo, la contractura involuntaria de la musculatura vaginal y perineal que se observa en el vaginismo, así como la ausencia de contracciones musculares características del orgasmo.

Existen también la disfunción sexual por las reacciones de ansiedad mediante la constante observación y la evasión. La primera se trata de la situación en que la persona se está auto-observando, lo que produce una respuesta que no llega; esto coloca a la persona como espectadora de su desempeño, y sucede también cuando su compañero es el espectador, produciendo dos fenómenos: por un lado la distracción del individuo de lo que esta haciendo, deja de sentir por observar; por otro, el elemento que lo distrae. Ambas situaciones dan como resultado que la persona se separe o desconecte del estimulo sexual, que sería efectivo sin los elementos distractores.

problemas de pareja

Por ejemplo, en la mujer pre orgásmica o anorgásmica que se observa así misma para ver si esta apunto de tener el orgasmo; o cuando las mujeres están enfocadas a agraciar, complacer y satisfacer a su pareja, están pensando más en su lubricación, su cuerpo, su celulitis, su peso, su olor, etc., y se pierden del contacto con la pareja y el evento sexual.

La evasión consiste en evitar pensamientos y sentimientos eróticos, de tal manera que su conciencia esta disminuida o reducida. La persona parece tener bloqueadas las vías sensoriales y los estímulos sexuales, como besos y caricias directas a genitales donde no las sienten o perciben como molestas o solo le producen cosquillas.

Es común que por cuestión de su educación sexual, muchas mujeres no se permitan sentir o explorar diferentes prácticas dentro de la sexualidad, ya sea desde la masturbación, hasta el recibir sexo oral; pues psicológica y socialmente lo consideran que son prácticas sucias o no adecuadas, considerando que son para las mujeres enfermas, promiscuas o locas.

También existe el temor al daño, como fuente de ansiedad, que puede ser físico o psicológico. Por ejemplo, la mujer que teme ser lastimada o dañada, como le han dicho que pasa con la primera penetración; o por presencia de vaginismo o incluso de endometriosis. Existe también la mujer que desarrolla hipolubricación o anorgasmia después de varias ocasiones o años, en los que cada relación sexual implica frustración, en ellas se desarrolla temor al daño psicológico, donde pueden surgir sentimientos de resentimiento y de agresividad.

En hombres y mujeres, existe el sentimiento de que si no tienen un desempeño sexual adecuado van a ser infravalorados, quedando en el ridículo o provocaran enojo o el rechazo de su pareja.

Factores sociales

Mientras que los factores sociales e incluso educativos, se refieren a las condiciones de cada grupo social, que determinan directa o indirectamente el ejercicio o no de la sexualidad, ya sea por una educación y normas muy rígidas en sexualidad, trasmitidas por los mitos, los tabúes, etc. Un ejemplo de ello es la idea arraigada de que hacer el amor con la esposa debe de ser de forma correcta, moral y sin faltarle al respeto, o de que el sexo es pecado si se realiza antes del matrimonio o fuera de él.

Reacciones psicológicas ante la enfermedad

Existen situaciones en las que sin haber un efecto fisiológico que limite la sexualidad, las reacciones o percepciones psicológicas ante la cirugía o la enfermedad se convierten en causa de disfunciones sexuales como la apatía o baja de libido. En este sentido, uno de los fenómenos comunes es el temor a sufrir un daño o morir; a pesar de no existir este peligro, disminuyen la actividad sexual.

También es frecuente el temor al fracaso, que queda como secuela de una enfermedad o de una intervención quirúrgica, y que puede provocar disfunciones sexuales por medio de mecanismos psicológicos de defensa.

Muchas enfermedades crónicas producen depresión por la incapacidad física o los dolores que la acompañan, como es el caso de la endometriosis. Todas las enfermedades o intervenciones quirúrgicas riesgosas para la vida de la persona, o que provocan alguna limitación física, producen ansiedad y por lo tanto, disfunciones sexuales. Por lo que su seguridad en si mismos en el desempeño sexual disminuye.

Otro punto a tomar en cuenta son las enfermedades o intervenciones quirúrgicas que dañan la imagen corporal, que afectan el auto concepto y la confianza del individuo, como amputaciones de miembros, masectomías, histerectomías, osteotomía, cicatrices o deformidades por accidentes o quemaduras.

Por tal motivo un factor importante a considerar es la actitud que adopte la pareja de la persona enferma ante dicha enfermedad, tratamiento, posible cirugía y sus secuelas; pues la pareja puede contribuir a que se establezca una disfunción por el rechazo al paciente que ha perdido su atractivo físico, reforzando la inseguridad y ansiedad a través de una sobreprotección.

falta de libidoEl estimulo sexual en la pareja

Ya que hemos revisado las causas que determinan alguna disfunción sexual, podemos hablar en específico de una de ellas, que es de la falta de libido o apatía sexual.

Esta disfunción sexual está presente en la primera fase de la respuesta sexual humana llamada Estimulo Sexual Efectivo (ESE). Esto es cualquier situación que provoca una respuesta sexual en la persona, es decir, una reacción favorable ante ello en términos sexuales.

Pueden ser de varios tipos ya sea de forma externa (exteroceptivos) o interna (interoceptivos) del ser humano. A su vez de forma reflexónico o psicogénico,

Los Exteroceptivos Reflexogénicos son los que provienen del exterior, como la estimulación genital táctil o de otro tipo. Por ejemplo, la erección involuntaria con el contacto del pene con algún objeto o persona sin querer.

Los Interoceptivos Reflexogénicos son los que provienen de algún fenómeno local que provoca el reflejo, por ejemplo, en el hombre la erección matutina.

Los estímulos psicogénicos exteroceptivos se perciben por los órganos de los cinco sentidos, por medio de los que observo, toco, huelo, incluso escucho o degusto. Ya sabemos que la mayoría de los varones son muy visuales; lo que observan es muy importante para poder empezar a excitarse, tener una atracción y una erección; mientras que las mujeres son mas de escuchar, su oreja es una parte del cuerpo importante para poder oír las palabras de cariño, ternura, amor, comprensión, respeto, etc., lo cual las hace estar mas desinhibidas, confiadas y seguras de una excitación y posteriormente de una relación sexual.

Sin duda otro factor importante para el contacto erótico es el tacto, del cual hay que tomar en cuenta que no es lo mismo tocar que ser tocado, y sobre todo, el tipo de caricia. Hay personas, sobre todo mujeres a quienes les gusta ser tocadas de forma suave, tierna, cariñosamente, pues es una forma en la que se sienten queridas y protegidas. También hay a quienes les guste ser tocadas y tomadas mas fuerte, pero no bruscamente.

Algunas personas se dejan influir por los olores que perciben: hay quienes gustan perfumes que tengan que ver con la naturaleza, o habrá gente que le gusten mezclas mas químicas. Incluso hay quien le guste el olor natural de su pareja, eso dependerá de cada persona y del acuerdo de la pareja, sin olvidar la higiene ante todo.

Por otro lado, los estímulos psicogénicos internos son los que surgen con los recuerdos, los sueños y las fantasías.

Recuerdos.

Los recuerdos de alguna relación sexual pasada placentera, ya sea con una ex pareja o con la pareja actual, en donde los primeros contactos eróticos fueron excitantes, placenteros y mágicos.

Sueños.

También están los sueños: tal vez el encuentro con alguien desconocido, en algún lugar especial, con ciertos elementos que representan una necesidad o un deseo, y que en el sueño se pudo realizar o un encuentro erótico fantástico inolvidable.

fantasias

Fantasías sexuales.

Por último están las fantasías sexuales, en donde lo maravilloso de ellas es que podemos imaginar todo lo que se nos ocurra, sea real o no. Desde el lugar, que puede ser muy diferente al que vivimos, o donde habitualmente hacemos el amor, hasta la persona con la que tenemos el encuentro erótico. La mayoría de las veces en las mujeres es con una ex pareja o con la pareja actual, donde imaginamos estar en un lugar hermoso, lleno de muchos elementos como sería un playa, el sol, el mar, la vegetación donde surgen colores, olores y sonidos que nos relajan o invitan a vivir nuestra sexualidad más plena, llenas de caricias y cariño.

Lo rico de las fantasías es que ahí podemos hacer todo lo que nos imaginemos. Es como nosotros deseamos que sea. Podemos ser como un director o directora de cine, que puede cambiar todos los elementos y personajes en cualquier momento y de inmediato, hasta que quedemos satisfechos con esa fantasía.

Claro está que hay que tener algunas cuestiones en consideración, como son: que el hecho de que las tengamos, desarrollemos en nuestra mente y las conozcamos, no quiere decir que forzosamente las tengamos que expresar con lujo de detalle a nuestra pareja, si no queremos o si consideramos que la pareja no está preparada para escucharla.

Tampoco quiere decir que llevemos acabo todas y cada una de las fantasías. Habrá unas que podamos compartir para enriquecer nuestra vida sexual, y otras que son sólo nuestras.

Un dato importante, es que la mayoría de las veces al momento de llevarlas a la realidad, no es tan parecida como la habíamos planeado, ya sea por los elementos o lugares que podrían ser un riesgo para nosotros, por ejemplo, el estar desnudos en una playa en pleno día, o en alguna avenida de la gran ciudad con el policía enfrente poniéndonos una multa. Es importante aclarar que hay momentos y lugares apropiados para todo, no es que no se pueda, solo que hay que ser precavidos y realistas si queremos realizar una fantasía.

La otra consideración es hablar con la pareja para poder retomar elementos de esta fantasía y hacerle entender que no es falta de amor hacia ésta, por pensar en el protagonista de la película o el artista favorito que está en la fantasía que deseamos.

La pareja tendrá que tener mucha confianza y comunicación para poder entender que es solo eso una fantasía o un juego adulto.

Tips para recuperar la libido o apetito sexual

Checar y priorizar las necesidades personales, de salud y a nivel sexual.

Queda claro que una relación sexual no significa una penetración, un pene, una pastilla o un juguete sexual, porque está claro que nunca sustituirán a la persona amada; pero existen, sirven y tienen un uso para todas las personas y todas las parejas que así lo decidan.

Verificar que no exista algún impedimento físico que dañe o deteriore la integridad física y emocional.

Es decir, que no se exponga a alguna relación sexual ya sea que por su forma y en el tiempo afecte la integridad física de la persona, en lugar de llevarla a mejorar su estado de ánimo y salud.

Tener comunicación con la pareja en cuanto a:

Qué es lo que deseo, necesito y quiero hacer para ello, así como qué puedo hacer o no por la pareja. Para ello hay que tener claro cuáles son nuestras necesidades y deseos a nivel sexual, hasta dónde estamos dispuestos a llegar y hacer por este encuentro amoroso.

Tratar de conservar una atracción física.

No hablo de estándares de belleza impuestos socialmente, sino de sentirse bien y atractiva para tu pareja: un buen aseo, hacer uso de tus prendas, intimas y de uso exterior, con las que te sientas segura y atractiva. No las dejes para eventos especiales que nunca llegan, o no las uses solo una vez. Seguramente tendrás un vestido o atuendo con el cual te ves y sientes hermosa, pues lo sabes porque te has visto en él y te lo han reconocido los demás, sobre todo tu pareja.

Conservar o incrementar la atracción intelectual.

No por ello hablo de ser un erudito en ciencias, sino de tener un tema nacional o internacional, ya sea de ecología, política o social, del que se pueda hablar con la pareja. A muchos hombres eso les atrae y excita de las mujeres, más que las pláticas superficiales.

No olvidar la atracción afectiva.

Es decir, fomentar el interés por la otra persona. Se trata de que exista el cariño, ternura y bienestar por la pareja. Tener detalles para él o ella, como cuando eran novios o recién casados.

afecto

Es importante que en cualquier relación exista el respeto y la empatía, entendido esto como la capacidad de ponerme en los zapatos del otro y ver el mundo desde su perspectiva. Es decir, si la pareja está desempleada o tiene una enfermedad crónica, poder imaginar cómo será su modo de sentir, pensar y actuar desde ahí; seguramente servirá para poder tener una mejor comunicación, entendiendo sus necesidades, sus limitaciones y sus deseos.

  • Álvarez-Gayou. J. (1986). Sexoterapia integral. Manual moderno. México.

  • Álvarez-Gayou, J. (1996). Sexualidad en la pareja. Manual moderno. México.

  • Shibley (2006). Sexualidad Humana. McGrawHill. México.

Por. Cesar Pérez García.
Sexólogo Educativo y Clínico. IMESEX.